Ruslán Obiang quiere imponer a sus jugadores del The Panthers y trae nuevos atletas de Brasil

11 octubre, 2012

El consejero del Ministro de Deportes, Ruslán Obiang Nsue, ha vuelto a intimidar a un seleccionador nacional. En esta ocasión, es el brasileño Gílson Paulo quien se está viendo presionado por el hijo del presidente para convocar forzosamente a jugadores del The Panthers, club presidido por Ruslán cuyo equipo ha sido expulsado de la Liga Nacional por no presentarse en varios partidos y descendido a Segunda División. En ese equipo, juegan y han jugado muchos de los futbolistas nacionalizados, como el marfileño Ben Konaté, los colombianos Fernelly Castillo y Danny Quendambú y el camerunés Achille Pensy, entre otros tantos.

Así, el partido del Nzalang Nacional ante la República Democrática del Congo, previsto para el día 13 de octubre, vuelta a aquella derrota 0-4 del mes pasado, tendrá a un equipo hecho por Obiang Nsue y no por Gílson, quien ya no tiene fuerzas para enfrentarse cara a cara con él. De hecho, jugadores como Kily, Sipo y el actual capitán Juvenal quedaron fuera de la convocatoria por esta situación, que no es una novedad. Antonio Dumas, Jordan de Freitas, Vicente Engonga e incluso el francés Henri Michel ya han sido víctimas de la presión ‘ruslanesca’ para convocar jugadores del gusto de Obiang Nsue.

A pesar de ello, el brasileño confía en renovar su contrato. Lo cierto es que el verdadero cáncer del fútbol ecuatoguineano continúa haciendo se juego personal y ese cáncer se llama Ruslán Obiang Nsue.

Convoca a nueve jugadores brasileños

Además de jugadores del The Panthers, este Nzalang apropiado por Ruslán tendrá también a nueve atletas procedentes de Brasil, nacionalizados expresamente. Se trata de Aldair y Maurício (Sumaré); Jaílton, Neto y Téo (Barretos); Carlinhos (Bragrantino), Nena (Icasa), Judson (Sao Bernando) y Ricardinho (CRB). Así es: nueve perfectos desconocidos sin sangre ecuatoguineana ni nada, quienes vienen luego de aceptar la invitación de nacionalizarse por nuestro país. Este convite se produce por los empresarios, de agencias deportvas brasileñas, con los cuales tiene contacto el Ministerio de Deportes nacional (principalmente con Obiang Nsue) y a cambio de una suma monetaria para cada jugador.